ARTE PREHISPÁNICOEl Arte del Periodo Posclásico Teotihuacán
En materia de arte lapidario tenemos grandes esculturas para ser integradas a la arquitectura tales como la escultura monolítica de la diosa del agua Chalchiuhtlicue, la de las faldas de jade, diosa de las aguas terrestres de ríos y lagunas. El enorme Tlaloc de Coatlinchan que hoy se puede admirar al costado sur del Museo Nacional de Antropología. Las esculturas de Xiuhtecuhtli, el señor turquesa también conocido como Huehuetéotl o el dios viejo del fuego por ser representado generalmente bajo la forma de un anciano sentado con las piernas cruzadas y un enorme pebetero sobre su cabeza. También son dignos de mencionarse las enormes cabezas de serpiente y de “Tlaloc” integradas a la estructura de la pirámide de Quetzalcóatl. Uno de los elementos más representativos de la cultura Teotihuacana son las máscaras mortuorias destinada a acompañar al muerto a la Tumba o a llevarse como amuleto ya que ser les atribuían poderes mágicos. Son de piedra finamente labrada y pulida Teotihuacan también es famoso por sus figurillas de barro que le son características. Se trata de cerámica ritual producida en serie de lo que se han encontrado millares de cabecitas moldeadas, estatuillas votivas, mascaritas de barro y figuritas animadas en actitud dinámica, muñequitas con los miembros articulados, figuritas moldeadas tipo “galleta” por ser planas como estas. También hay cantidad de cabecitas tipo retrato finamente trabajadas.
Aztecas El arte lapidario de los aztecas es terrible, severo, dramático. Es heredero del realismo de los olmecas, de la simplificación geométrica de los teotihuacanos. Ellos trabajaron todos los materiales propios y de importación; cristal de roca, obsidiana, basalto, dioritas, alabastro y porque no, también tezontle. Los temas de su estatuaria son: De corte mítico y religioso tales como la magna obra de la expresión azteca, la terrible y enigmática Coatlicue, diosa madre de la Tierra, de la vida y de la muerte. Esta escultura es de una sola pieza y tiene dos metros y medio de estatura. También esculpieron su famosa Coyolxauhqui, la que adorna su rostro con cascabeles. A Xochipilli, el señor del canto, la danza, las flores y la primavera, que es una deidad sedente enmascarada y con su cuerpo cubierto de flores. Una preciosa escultura en nefrita del gemelo del dios Quetzalcóatl, Xólotl, dios del Juego de pelota, del planeta Venus como estrella de la mañana (Tlahuizcalpantecuhtli) y que se puede admirar en el museo de Stutgart, Alemania. El calendario Azteca, la piedra Tizoc, el Cuauhxicalli-Ocelotl, el Teocalli de la guerra sagrada, las cihuateteo, etc. Y qué decir de los caballeros águilas en dos piezas de barro cocido y el Señor del inframundo Mictlantecuhtli también con barro cocido ostentando el hígado y el corazón, en obsidiana finamente trabajada tenemos el vaso del mono, el cráneo de cristal de roca, los cráneos máscara con ojos de concha y obsidiana cubiertos de turquesas, etc. Verdaderas obras maestras de un arte que no alcana a ser observado sin los criterios del prejuicio.
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