La historia de la humanidad se ha caracterizado por el florecimiento de grandes imperios que han asumido el dominio de una gran porción territorial de su entorno geográfico y en la mayor parte de los casos han dejado valiosas aportaciones culturales para la posteridad.

Tal vez nos preguntemos cuando tocó su turno a Latinoamérica de ser sobresaliente en este sentido y la respuesta la encontramos en un México de hace aproximadamente 3,000 años. Mesoamérica, esa región central del México actual, comprendida también por Guatemala, El Salvador, Belice y Honduras fue la cuna de algunas de las civilizaciones más antiguas y desarrolladas del hemisferio occidental.

La primera civilización mesoamericana importante fue la de los Olmecas, quienes tuvieron su apogeo entre el año 1500 y el 600 a.c.. Le siguió la cultura maya, que alcanzó su mayor desarrollo en el siglo VI, ambas culturas asentadas en la zona oriental y sur de nuestro país.

Posteriormente toca su turno de florecimiento a la zona central con los toltecas que emigraron desde el norte y en el siglo X establecieron un imperio en el valle de México, pero solo prevalecieron por un siglo, ya que los chichimecas se adueñaron durante dos siglos de ese espacio geográfico.

Alrededor del siglo VII a.c. siete tribus nahuatlacas llegaron al valle de México procedentes de Chicomóztoc, (en las siete cuevas), con ellos se dieron concentraciones de inmigraciones que poblaron la meseta central de México, alrededor del lago de Texcoco.

De los últimos en llegar fueron los aztecas-mexicas que sólo encontraron lugar en la zona pantanosa del valle. Sin embargo, esta zona, aun cuando insalubre, coincidía con sus creencias en una leyenda de encontrar un sitio semejante donde un águila devorando una serpiente marcaría el sitio del florecimiento de una gran civilización.

Fue así como los Aztecas se convirtieron en la tribu más importante, conocidos después como mexicas, fundadores de Tenochtitlán en 1325 y establecieron alianzas y dominaron territorios de tal manera que lograron un imperio que se extendía desde México central hasta la actual frontera con Guatemala.