Un cuarto de siglo después del descubrimiento de América, en 1517, Francisco Hernández de Córdoba, enviado por Diego Velázquez, descubre y desembarca en Yucatán. No obstante que es reconocido como el primer europeo en tierras mexicanas, hay que tomar en cuenta que en 1512, Gonzalo Guerrero, llegó a costas yucatecas como sobreviviente de un naufragio en Jamaica y se le considera el iniciador de una nueva raza ya que es el primer español que forma una familia en estas tierras debido a su enlace con la princesa Nicte-Ha.

La expedición de Hernández fracasa al ser atacados y diezmados en Champotón. En 1518 Juan de Grijalva llevó a cabo una segunda expedición que exploró las costas orientales de México y tuvo contacto con los Aztecas y debido a sus informes, Diego Velázquez, gobernador de Cuba, envió una tercera expedición con una gran fuerza militar en 1519 bajo el mando de Hernán Cortés, tras grandes esfuerzos logra conquistar Tenochtitlan en 1521.

Cortés establece en principio un ayuntamiento y una Capitanía General bajo su mando, pero la anarquía con que desempeñaban los oficiales reales provocaron la ira de la corte en España que decide en 1535 establecer un virreinato nombrando a Antonio de Mendoza como primer virrey, sin embargo se mantiene el nombre que Cortés asignó al territorio como Nueva España.

Poco a poco la idea original de establecer nuevas rutas de comercio entre Europa y Asia fue siendo alcanzada mientras Mendoza y los virreyes sucesores dirigieron expediciones militares y exploratorias con las cuales, además se adhirió a la Nueva España lo que hoy son los estados de Arizona, Texas, Nuevo México y California, en Estados Unidos, con lo que se conformaba la colonia más grande y proporcionaba a Carlos I de España y V de Alemania lo que el llamara "un reino donde no se ponía el sol".

Una vez logrado este fin, los colonizadores se preocuparon más por dos aspectos fundamentales, la explotación de los recursos y el sometimiento de los indios.

Se crearon latifundios en un sistema de encomienda, por medio del cual se dotaba solo a los nobles y soldados españoles, aparte de grandes extensiones de tierra, de la mano de obra casi gratuita con la jurisdicción sobre todos los indígenas que habitaban las tierras encomendadas.

La iglesia adquirió un papel predominante, aparte de establecer rigurosamente la religión católica a los indios, adquirió grandes posesiones debido a las dotes y legados que podía retener en perpetuidad, llegando a poseer la tercera parte del territorio de la colonia.

Se estableció un sistema de castas muy marcado, quedaron establecidas las clases de los indígenas, los mestizos los esclavos negros, los negros libres y los blancos, siendo la predominante la de los peninsulares o españoles por nacimiento que se oponían a los criollos, descendientes de españoles nacidos en la Nueva España, limitándolos a cualquier manera de progreso, con lo que día a día creció el resentimiento de los criollos y no obstante las reformas administrativas que España intentó a finales del siglo XVIII, el descontento era cada vez mayor y aunado a la ideas surgidas por la Revolución Francesa, se dio la ocupación de la propia España por Napoleón I con lo que los criollos iniciaron una serie de conspiraciones que culminaron con la que organizó Ignacio Allende y encabezó Miguel Hidalgo en 1810, que al ser descubierta se lanzó a las armas el 16 de septiembre de 1810 en Dolores.