El régimen dictatorial de Díaz fue muy controvertido, lo cierto es que gracias a su férreo carácter e imposición al fin la república pudo llegar a un período de paz y comenzar a cimentarse un lugar entre las naciones. A la llegada de Díaz a la presidencia en 1877, México había vivido una época violenta que lo tenía debilitado, en tan solo tres cuartos de siglo la joven nación, ya había pasado por 7 constituciones, 56 gobiernos, dos guerras internacionales y la pérdida de más de la mitad de su territorio.

El general, gobernó 30 años y solo dejó el poder en manos de Manuel González de 1880 a 1884, pero condicionado a devolverle las riendas de la presidencia. Seguro Díaz que nadie se le opondría y que quien lo hiciera sería severamente castigado, se dio a la tarea de industrializar al país, se dieron importantes avances en el desarrollo económico y comercial, auge a las vías férreas, nuevas plantas industriales, obras públicas, mejoramiento de puertos y construcción de edificios públicos, siempre con un carácter afrancesado que a fin de cuentas era el estilo imperante a nivel mundial.

La importancia que dio al capital extranjero y las concesiones que otorgó, principalmente a Francia, Inglaterra y Estados Unidos, pero en detrimento de la clase popular mexicana que no participaba en estos proyectos que estaban en manos de extranjeros como la minería, el petróleo y los ferrocarriles. México sobresalía cada vez más en el ámbito internacional, la moneda era aún más fuerte que el propio dólar pero el beneficio era solo para las clases privilegiadas, los ricos terratenientes, aumentaron sus posesiones a costa de terrenos comunales que pertenecían a los indígenas que quedaron en precarias condiciones, trabajando como peones en los latifundios. Estos descuidos y las ideas socialistas propias de la época, trajeron brotes que fueron reprimidos violentamente, como las huelgas de 1906 y 1907 de los obreros de Río Blanco y Cananea.

Para las elecciones de 1910 el grupo liberal lanzó la candidatura de Francisco I, Madero a la presidencia, pero fue encarcelado y la revuelta no tardó en llegar a las armas, una vez concluidas la fiestas del centenario de la Independencia, el 20 de noviembre de 1911, las clases populares iniciaron la revolución, Díaz renunció y partió al destierro en Francia.

Madero, después del interinato de León de la Barra, convocó a elecciones y fue elegido presidente en 1911, pero su legalidad y confianza ciegas lo hicieron conservar en su gabinete muchos infieles, esto sumado a su falta de energía y a su inexperiencia política no ayudaron a que terminara el levantamiento que aun sostuvieron Villa y Zapata, por si fuera poco, la ingerencia de los Estados Unidos, a través de su embajador Wilson fue determinante al dar su apoyo a Victoriano Huerta.

La situación llegó a su punto más álgido cuando se levantaron en armas los porfiristas Bernardo Reyes, Félix Díaz y Mondragón, en febrero de 1913, diez días duraron los intensos combates en la ciudad de México, hasta que Huerta pactó con los rebeldes y los perdonó a cambio de ser nombrado presidente y, cuatro días después de asumir el poder, asesinó a Madero y Pino Suárez en Lecumberri. Zapata, Villa y Venustiano Carranza, desconocieron el gobierno de Huerta y se le enfrentaron a las armas, Huerta renunció en 1914. Carranza asumió la presidencia ese año pero en la Convención de Aguascalientes, se nombró a Eulalio Gutiérrez como presidente y Villa lo respaldó enfrentándose a Carranza quien instaló su gobierno en Veracruz, mientras Villa y Carranza toman la Ciudad de México.

En 1915, Estados Unidos reconoció a Carranza como la autoridad legal en México. A Villa se le suspendió el envío de armas de Estados Unidos y éste asesinó a 16 estadounidenses en 1916 e invadió Columbus, Nuevo México, y los norteamericanos enviaron una expedición bajo el mando del general Pershing, que inútilmente trato de atraparlo. Villa se enfrentó a Obregón en Celaya y fue derrotado lo que afianzó a Carranza quién promulgó una nueva Constitución en 1917. Villa se retiró a Chihuahua y fue asesinado en 1920.

Carranza pretendió imponer un candidato a la presidencia y ésta vez Plutarco Elías Calles, Álvaro Obregón y Adolfo de la Huerta, se rebelaron contra él. Carranza fue asesinado, y Obregón fue elegido presidente, quien dejó el poder a Calles en 1924.que logró algunas reformas en materia agraria y mejoró la situación financiera pero al hacer llegar las reformas a la iglesia provocó una gran oposición y una nueva guerra denominada Guerra Cristera (1926-1929).