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Estos dos sitios inscritos en la Lista del Patrimonio Mundial se encuentran al sur de la ciudad; transitaremos por la avenida Insurgentes, la más grande de México con 28.8 kilómetros de longitud, en nuestro camino podremos ir observando bancos, comercios, consorcios, elegantes restaurantes, agencias automotrices, y pondremos especial atención en el Poliforum Cultural Siqueiros, la Plaza de Toros México, el Teatro de los Insurgentes para finalmente detenernos brevemente para observar los murales de Ciudad Universitaria.
Arribaremos a Xochimilco, “en el lugar de la sementera florida”, que ha sido tradicionalmente un lugar de esparcimiento de los habitantes de esta ciudad, conserva también sus antecedentes históricos al ser lugar de reunión de dos caudillos de la revolución mexicana, sus recuerdos románticos evocan el México de los cuarentas con María Candelaria, película filmada en la época de oro del cine nacional con Dolores del Río; tradiciones y creencias como el “Niñopa”, “La Flor más bella del ejido” y “La llorona” fortalecen la identidad de sus habitantes; la comida tradicional que sus pobladores ofrecen a propios y extraños en los canales a bordo de pequeñas embarcaciones preservan los olores y sabores que complementan este Xochimilco de ayer y hoy.
Navegaremos por los canales de Xochimilco por espacio de una hora en que podremos participar de ese ambiente de fiesta que fin de semana con fin de semana engalana el sitio, la música de mariachi se confunde con la del salterio, el acordeón, la norteña, la jarocha o las voces de tríos que interpretan románticas composiciones; no pueden faltar los xochimilcas que ofrecen desde su embarcación flores para las damas, elotes, enchiladas o quesadillas, y el fotógrafo que dejará impresa para la posteridad la imagen de nuestro visitante gozando intensamente de este lugar único en el mundo.
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